lunes, 12 de enero de 2009

Dedicado a ti, hombre

Hoy es un nuevo día, hombre. Desperté y ví que el mundo y yo conformábamos una armonía perfecta. Hoy comprobé que no fueron tus actitudes las que me dañaron, sino las mías propias. Fue entonces cuando me perdoné y me quité las gafas de sol... temía que me deslumbraras, pero, aquí estás, brillando, mas no me quemas. Despertastes hace un tiempo y esperabas mi regreso con alas transparentes. Me susurrabas que no tenía porqué temer y me hablabas de tu corazón y de tu alma. Me decías que no creyera a los que intentaban separarnos, alos que no creían en nosotros, a los que constantemente decían: "todos los problemas del mundo los causa él, el hombre"...
Yo casi les creí...pero entonces, mi diosa apareció y me preguntó: ¿en qué mundo QUIERES vivir?.
Mi mundo se tambaleó, mis creencias comenzaron a resquebrajarse, la máscara de víctima se hizo añicos y mientras lloraba, un manto de rosas blancas cubrían mi alma asustada y herida. Cada una de esas rosas blancas representaba cada uno de los actos honrosos, dignos y luminosos que guardaba en mi corta y pequeña vida. Y tú, respetado hombre, aparecías en ella. Tenías un centenar de caras y de cuerpos, pero eras tú, elegante caballero.
Perdóname por el olvido, gigante de luces. Perdóname y sigamos el camino...
Hoy, en este cuerpo y cara, casa y falda, alma y vuelo, debo decirte: yo sí creo. Y esta vez, es en ti...

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