martes, 20 de enero de 2009

Tu yo despreciado que no despreciable...

Encontrarnos con algo que nos desagrada una y otra vez en nuestras vidas debe convertirse en un momento sagrado. Me explico. Detrás de algo que nos molesta fuertemente hay un yo despreciado. Un yo que no ha sido iluminado por nuestra comprensión. No quiero que se me maliterprete. No estoy diciendo que aceptemos situacioes que no nos gustan si podemos cambiarlas, estoy diciendo que no odiemos a la persona más importante de nuestro camino vital: nosotros mismos. Sea cual sea la situación externa en nuestras vidas, seremos comprensivos, honestos, cariñosos, fieles, confiados y amorosos con nuestro ser de luz.
Confiaremos en la luz y en su guía, aunque no podamos comprenderla a primera vista, pero sobre todo, confiaremos en nuestra perseverancia y voluntad de hierro para lograr los cambios que deseamos en nuestra vida.
La próxima vez que te enfades contigo mismo/a ó con las circunstancias recuérdate una cosa: " Estoy dispuesto/a a cambiar y sé que lo estoy haciendo mejor que bien. Yo soy uno/a con el universo."
Aquí os dejo una respuesta canalizada de mis hermanos pleyadianos sobre el YO despreciado:
"Agradécele su existencia. Forma parte del juego y a casi adie le gusta su presencia...y eso es difícil para él...
Dale las gracias por ser el entrenador perfecto para engrandecerte en u mundo lleno de mentiras e ilusiones. Dale las gracias por obligarte a convertirte en el dios que anhelabas encontrar, y todo ello debido al abandono absoluto de las referncias externas que influían e ti y en tus decisiones. Dale las gracias por ser el último ángel que reconociste en tu vida".
Como siempre, gracias, hermanitos de las estrellas...

1 comentario:

  1. Disculpad la falta de "enes" en este artículo, el ordenata me ha fallado un poco.

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