Atada al asfalto

En esta tierra,
que tú y yo abrazamos en secreto,
en comunión y en alegría...
recuerda cuánto te amo.
Que aunque huela a cemento, a carbón y petróleo,
yo me acuerdo de ti, amor.
Me acuerdo de ti...
Te hice una promesa invisible,
en un lugar que conoces y que conozco.
Un lugar,
donde las flores son nuestros regalos,
donde tú y yo estamos acurrucados y expandidos en perfume y cascabel dorado.
Que aunque estés lejos de mis manos y de mi boca,
mi espalda siente tus alas,
ella siente el aire que envuelve tu alma.
Tu corazón es inconfundible, amor.
Tan inconfundible como tu mirada embriagada de calor azul y estrellado.
Que aunque esté atada a este asfalto y este dolor de recordar,
yo vivo en ti y tú vives en mí.
Y me acuerdo de ti, amor,
me acuerdo de ti...

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