lunes, 29 de junio de 2009

La extroversión está sobrevalorada

Los prejuicios.
Debo reconocerlo.
Me han enseñado más de lo que imaginaba...y seguro que me queda tela por aprender(y no lo digo en un tono duro hacia mi persona, sino en un tono burlesco infantil y juguetón).
No hace mucho pensaba de una mujer que conocía(o eso creía yo, conocerla) que era sosa, anodina, lerda y un poco tonta...
Cuánto he de aprender!!!.
Hace unos cuantos fines de semana tuve el enorme PLACER de disfrutar de una cena con 3 mujeres, entre las que estaba ella, dicha mujer anteriormente.
Me dejó boquiabierta, muda y con una sensación estimulante sorprendente. Tuve una charla de horas con respecto al maltrato, a la crisis, a los hombres, a las mujeres, a los estudios, a tantos temas!!!...repito: me dejó aplastada y pensativa. Muy pensativa.
Esta mujer es tímida, no tiene pareja y tiene un carrerón impresionante. Escucha muchísimo a los otros, es respetuosa, divertida(quién me lo hubiera dicho hace unos cuantos meses ó años), digna, amable, bondadosa, generosa y natural. He de reconocer que a primera vista no llama mucho la atención pero vista desde cerca, desde muy cerca...es un diamante puro, no por pulir ni muchísimo menos, un diamante impresionante.
Me demostró por lo que contó con respecto a sus experiencias personales, que tiene una auto-estima a prueba de bombas y de terremotos. Tiene una dignidad exquisita y maravillosa, y hablar con ella fue todo un descubrimiento para mí.
No hace mucho me quejaba de su sosería y de su falta de pasión...pero lo cierto es que, a la que le faltaba esa pasión por descubrir quién es quién, era a mí. No podía verla en su totalidad(tampoco es que la pusiera a parir y la criticara constantemente, pero no la estaba disfrutando como era) por mis prejuicios, por lo que yo consideraba un perfil determinado de mujer.
Pues bien, estaba equivocada.
La timidez no es una cualidad que haya que VENCER como dicen muchos libros de auto-¿qué?...es una cualidad suave, divina y dulce donde aprendes a escuchar y a conocer al otro con más asertividad si cabe, con más interés, con más respeto. La timidez no es una cualidad que haya que superar ó deshacerse de ella. Es una invitación a la auto-reflexión, a la inteligencia refinada, a la elegancia angelical, al silencio...
Y cualquiera que pueda callarte con el silencio, con su propio silencio...es un maestro. Y un consejo: no lo pierdas de vista...

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