miércoles, 9 de septiembre de 2009

Profunda gratitud

Gracias por mi coraje; por tener el valor constante de preguntarme a mí misma qué es lo que pienso y siento por encima de lo que piensen los demás sobre cualquier aspecto de MI VIDA.
Gracias por mi voluntad férrea, fuerte, disciplinada y única, guiada y creada por un espíritu invencible y hermoso.
Gracias por mi niña...sin ella todo esto no tendría sentido. Ella da sentido a todo mi mundo.
Gracias por mi soledad, ya que es ella la que me regala todo el poder y la esencia de quién soy.
Gracias por la presencia de un iluminado en mi vida y por sus extraordinarias lecciones, juegos y sobre todo, por la manera que tiene de hacerme reir.
Gracias por todas las comodidades que me ofrece el país donde vivo: agua potable en cualquier sitio; en los supermercados, en casa, en las calles, en los parques...
Por los alimentos ya preparados y cuidados para mi propio bienestar y comodidad.
Gracias porque mi cuerpo puede descansar de maravilla en una cama agradable y hecha a medida.
Gracias por mi salud física, emocional y mental.
Gracias por todos los profesionales entregados que se dedican a la salud en general; gracias a ellos y sus conocimientos he podido adentrarme en las mayores lecciones de mi vida.
Gracias a todas las personas que fueron mis amigas en el pasado, puesto que me ayudaron a profundizar más en mi YO REAL. Gracias de corazón, por los grandes momentos que me otorgaron.
Gracias por las amistades que perduran y siguen haciendo florecer a mi corazón.
Gracias por Teresa...mi lugar preferido, mi templo, mi rincón, mi secreto, mi infancia y adolescencia, mi alegría por excelencia, sus olores, mi padre cogiendo setas, viendo las estrellas tumbada en una manta en la carretera junto con mis primos y hermanos en la mejor montaña del mundo, mi abuela regando la puerta de casa con una jardinera, la guerra de cubos de agua, los primeros amores, comer los mejores gazpachos del mundo, las verbenas, mi grupo, los primeros besos, la música a tope mientras te arreglas o ves a tus primas y hermanas arreglarse, la plaza de la iglesia, el viejo olmo, el castillo, el nacimiento, Caroche, los helados, la fiesta en general...
Gracias por Valencia y su luz; ciudad que amo y que tanto me ha dado.
Gracias por mi corte celestial que me acompaña donde quiera que voy. Sé que estais ahí aunque os guste esconderos...
Gracias a mi hogar y a mis hermanos pleyadianos. Por su compasión, exquisita compasión.
Gracias por la extraordinaria fuerza espiritual de mi madre. Por su elegancia y distinción. Por su disciplina y cariño. Por su tolerancia y respeto...
Gracias por las risas que me regalaba mi padre cuando trataba de hacerle reir(cosa difícil...y eso que tenía un gran sentido del humor) y lo conseguía.
Gracias por las caricias que me daba en los pies cuando me sentaba en el sofá, a su lado.
Gracias por todas las veces que me llevó velozmente al hospital...para que pudieran darme oxigeno y no me ahogara...
Gracias por su carisma y su amor por el arte, en especial, por la música.
Gracias por los hombres que amé...ellos me inspiraron y me invitaron a conocerme más y a apostar por mí y mi destino.
Y sobre todo, gracias a Elena, porque es ella la que permite que yo esté aquí...

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