martes, 10 de noviembre de 2009

Este cuerpo que no soy yo


Pienso en mis manos y en su larga historia.
¿Cuántas veces habrán tocado y sanado a alguien?...¿cuántas veces habrán temblado, llorado, extrañado, reído, acariciado?. Y cuántas veces han deseado más...
Estas manos que han deseado tanto y se han escondido tímidas...estas manos que han sido guiadas por las hadas del pensamiento y han escrito obras e historias que no me pertenecían pero sí anhelaba que me pertenecieran...
Manos pequeñas, suaves, delicadas y femeninas. Tan pequeñas en tantos aspectos!!!...
Manos que han parado ejércitos dormidos...
Manos que han hecho temblar y soñar...manos únicas.
¿Y qué me dices de estos ojos?. Que tanto han visto, que tanto han dado...
Ojos por los que se escapaba tanta luz y tanto sueño...hermosos ojos que me permitieron y lo siguen haciendo...VER.
Ver con todos los sentidos despiertos, y los dormidos, despiertan a la vez.
Estos ojos que me han enseñado tanto de este planeta, que me han hecho ver cosas que no deseaba ver y veía. Estos ojos poderosos y eternos que lo ven todo y no temen nada.
Estos ojos deseosos de ver más allá de lo que se presenta en el mismo centro de la física, la química y la alquimia...
Ojos agradecidos y alma bendecida por tanta gratitud.
Y estos pies...HOY me siento agradecida por mis pies...
por el peso que portan en sus viajes, en su viaje, en su alma caminante.
Tanto andaron, tanto vieron y sintieron.
Llevan el peso de este mundo, de este planeta eterno que no cesa de llamarlos para que pueda sentir la raíz de mi alma grande y mi SER espléndido y grandioso.
Gracias por cada una de las partes de mi cuerpo; el que me eligió para enseñarme y mostrarme la belleza de este planeta, su extrema e inagotable generosidad para conmigo.
Gracias por todos los cuerpos que habitan esas almas eternas y luminosas. Gracias por estos vehículos tan fantásticos y hermosos y diferentes.
Gracias por poder tener el honor de haberlos tocado y de haber sido tocada...con tanto amor y tanta luz.
Gracias por permitirme estar dentro de un planeta en sí mismo, de una joya universal que jamás volverá a ser igual ni parecida a nada.
Y que jamás recibirá las caricias que HOY recibe con tanta veneración y ternura...
Gracias por este cuerpo que no soy yo pero que honra mi estancia y mi visita al planeta de planetas...al planeta que tanto amo y que tanto deseé soñar y un día se hizo realidad.

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