Sin remos no hay lucha


Suelto los remos.

Ya no tengo brazos...no me sirven para esta travesía.

Quiero mecerme como en la cuna, cuando niña...

Una mano transparente cuidará de mí.

No sé a dónde voy pero no me importa, escucho el sonido del agua.

Me invita a que sea parte de ella, me cala entera.

Yo sonrío y bailo sin proponérmelo.

Ya no recuerdo si alguna vez dirigí la barca.

Va rápida y conoce cada piedra y obstáculo.

Los esquiva divertida.

Me relajo y disfruto del paisaje, de su profundo salvajismo.

Diría que esta barca tiene vida propia!!!.

Me habla y me dice que porqué compré esos remos tan caros. Y yo le respondo: ¿qué remos?.

Me guiña el ojo la muy descarada y saltamos muy alto...

acabamos de despegar desde una cascada!!!.

No sé cómo finalizará este viaje pero...

sólo siento mariposas por todo mi cuerpo.

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