miércoles, 9 de diciembre de 2009

El diablo vestido de merecimiento


Es curioso lo que puede aportarte un arrebato de ira, de rabia y de impotencia. Doy gracias por ellas. Me han abierto mundos sorprendentes hacia mi propia sabiduría interna, hacia la magia que habita en mí.
El mundo del merecimiento es un mundo extraño AHORA para mí. Sí, lo es.
Cuando conoces la naturaleza profunda de quién eres, el merecimiento es un acto innecesario, un sentir innecesario. Sí.
A no ser, que ese merecimiento signifique CONOCERSE y sentir absoluta reverencia por tu extensa belleza iluminada.
Hemos caído como ángeles despistados. Nos hemos dado palmaditas cuando éramos los DIOSES del espectáculo!!!. Nos hemos distraído tanto con eso de AHORA me lo merezco...ahora me lo merezco. Ahora. Ahora...¿cuándo no me lo merecí?.
¿Cuándo perdí el contacto con mi propia majestuosidad?. ¿Cuándo creí que alguna vez fuí malo o mala, que no estaba a la altura de las circunstancias?. ¿Cuándo creí que toda esta riqueza de diversidad, de alegría y de luz no eran para mí?. ¿Cuándo creí que toda esta magia era para todo el mundo excepto para mí?. ¿Cuándo creí que yo era un simple humano y estaba aquí por defecto, por error, por cumplir un estúpido contrato de: ahora pagarás todo lo que debes?...¿Cuándo creí tanta mentira?...
Yo soy amor, por lo tanto, el amor ha de venir a mí, NATURALMENTE.
Yo soy riqueza y la riqueza ha de venir a mí, NATURALMENTE.
Yo soy alegría y la alegría ha de venir a mí, NATURALMENTE.
Yo soy abundancia y la abundancia ha de venir a mí, NATURALMENTE.
Yo soy paz y la paz ha de venir a mí, NATURALMENTE.
Yo soy perdón y el perdón ha de venir a mí, NATURALMENTE.
Yo soy libertad y la libertad ha de venir a mí, NATURALMENTE.
Yo soy justicia y la justicia ha de venir a mí, NATURALMENTE.
Yo soy verdad y la verdad ha de venir a mí, NATURALMENTE.
No te mereces una vida mejor; es tu derecho inalienable de OBTENERLA, DE RECLAMARLA.
No te mereces más amor; es tu derecho inalienable de OBTENERLO, DE RECLAMARLO.
No te mereces más alegría; es tu derecho inalienable de OBTENERLA, DE RECLAMARLA.
Has de permitir que estas lleguen a ti, NATURALMENTE.
Que el merecimiento no sea tu obstáculo para reclamar lo que ya es tuyo, lo que te pertenece por derecho propio de EXISTIR: la eternidad, la magia y el AMOR son tus huellas, reclámalas!!!.

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