miércoles, 3 de marzo de 2010

Los últimos segundos


Nado en un río sin fin fluyendo hacia el infinito.

Libertad en forma de algas que me acarician la piel que porta mi alegría natural.

Plenitud en forma de burbujas silenciosas y húmedas que no destiñen la quietud azulada.

Noto una corriente más fuerte de lo normal.

Siento en mis branquias plateadas una extraña presión que me atrapa y me abandona en una sólida y fría estancia.

Percibo que estoy muriendo y una luz cegadora es la que acaba poco a poco con mi oxígeno.

Mientras imploro que un milagro me haga retornar a mi preciado paraíso, suelto lágrimas que son confundidas con mi traje espacial y brillante.

Una mirada gigantesca me observa sin verme y siento que no puede ni quiere salvarme.

En ese momento me doy cuenta de que soy pequeño pero puedo sentir el amor que mi salvaje edén me entregaba.

Lucho, me muevo, salto y saco fuerzas de donde no las hay.

Batallo en los últimos segundos de vida y de repente exhalo mi último suspiro para adentrarme de nuevo en mi casa...

Nado rápido, tan rápido que no sé a dónde voy y no me importa...estoy vivo y a salvo.

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