miércoles, 3 de marzo de 2010

Tiempos pleyadianos


Tengo mucho que aprender, muchísimo, lo cual me libera bastante. No siento tanta presión de ejercer el poder de diosa que me persigue...

lo cierto es que me hace sentir que seré sorprendida unas cuantas veces más. Gracias, vida.

Esta semana ha sido un tiempo decisivo y difícil para mí, muy difícil.

He estado estudiando, escuchando y atendiendo las voces de personas que están "batallando" con verdades sociales actuales muy duras, tan duras que parecen irreales.

Lidiar con tanta negatividad es un trabajo tan arduo y tan fuerte y tan...doloroso.

Es fácil caer en una espiral negativa y deseperanzadora, porque las cosas no son lo que parecen.

Nada es lo que parece. Nadie es lo que parece...

Pero de repente he sido muy consciente de algo, he sido consciente de que MI MUNDO es como yo deseo que sea y que tengo más poder del que imagino.

No importa cuánto sufrimiento sea causado en la tierra por otros o por mí misma, SIEMPRE puedo entregar luz y amor, siempre.

Este velo de sufrimiento que nos acecha en todo el planeta significa algo: ya no hay secretos para nadie, ya nada puede ocultar la verdad de quiénes somos o deseamos ser.

Las verdades desagradables que aparecen(y aparecerán) tienen un sentido, y no sólo es el cumplimiento de la justicia universal sino otro mucho más grande y significativo : la aceptación y la compasión por seres atormentados y perdidos.

Despertar equivale a muchas cosas y una de ellas es ver la verdad, la VERDAD. Y cuando ves la verdad debes preguntarte: Amado universo, ¿tengo la suficiente luz como para aceptar esto?.

¿Tengo suficiente amor como para perdonar algo así?.

Y no hace falta que te vayas lejos...empieza por las personas que amas y están cerca de tu corazón y de tu ser. Esas personas, a veces parecen más difíciles de perdonar y queremos hacer milagros con el mundo...pero podemos, claro que podemos.

Y te sorprendes sintiendo un rotundo SÍ, y no porque tengas suficiente luz y amor, sino porque lo ERES.

Tú eres el amor que espera el planeta entero. Tú eres la luz que lo sostiene.

Y cuando las cosas se pongan realmente feas y "oscuras" no te asustes, porque el dios o la diosa que eres resurgirá como nunca y lo que creíste que era amor hasta el momento, se convertirá en una pequeña flor creciendo en un gigantesco y precioso jardín.

Y de la nada, aparecerán guerreros que te acompañen en la aventura de brillar. Porque no estás solo ahora, nunca lo estuvistes y jamás lo estarás.

Deja que lo invisible sea visible y permite que el universo venere tu naturaleza real, tu alma galáctica.

Permite que tus hermanos blancos te agradezcan tu despertar estando a tu lado y guiándote.

Son tiempos de unión y compasión.

Son tiempos humanos.

Son tiempos pleyadianos.

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