domingo, 26 de septiembre de 2010

Mientras las aguas cabalgan


Mientras las aguas cabalgan...yo siento gratitud.
Hoy agradezco la confianza sin vestido, sin zapatos, sin sombrero, sin guantes, sin personas, sin paisajes, sin sol, sin estrellas...
HOY agradezco la confianza aunque ella juegue conmigo a esconderse.
Hoy siento gratitud por todos los dones con los que fuí creada. Hoy me siento la diosa que vine a ser y lo agradezco.
Doy gracias, hoy, por las canciones que regresan con pasión, con dulzura, con alegría interminable, con colores que sólo puedo ver yo misma.
Agradezco la confianza de poder confiar y seguir adelante con mis robles torcidos, olmos viejos y cipreses invisibles.
Hoy agradezco el dolor de mi pecho y de mi alma porque siento la infinita gloria de todos los seres dormidos en mí.Los acuno, los retengo en mi cálida lágrima y en mi inesperada sonrisa. Gracias por ello.
Gracias por los caminos no transitados y que mis pies pueden estrenar con devoción y una ligera duda. Gracias, porque mis huellas permanecerán en la memoria de mi alma majestuosa universal y recordaré el olor a humedad de tristezas vencidas y conquistadas.
Gracias por las personas que me conocen sin saberlo, por las personas que no me conocen y desean hacerlo, por las personas que creen que me conocen y luego se sorprenden. Gracias por todas ellas, porque sin ellas mi esencia no sería el jugoso perfume de tu primigenia luz, dios.
Gracias por la fuerza imprevisible que hay entre mis muslos y mis orejas, las que caminan aunque arda la rabia o la desilusión,las que escuchan aunque esté distraída o acurrucada.
Gracias por los besos de todos los niños, por todas esas angelicales sonrisas que me llenan de esperanza en un día de lluvia aquí dentro.
Gracias por los hombres sabios y con hermosas manos transparentes.
Gracias por los que ríen sin cesar y sin parar.
Gracias por los regalos que me haces, vida, envueltos de guiños, de moras, de aceitunas, de chocolate, de agua y de verduras.
Gracias por los que hablan despacio pero claramente.
Gracias por los que acarician mi alma como si fuera tu cabello, dios.
Gracias por los visionarios, por los que lloran en silencio, por los que buscan respuestas y las obtienen con milagros grandiosos e inesperados.
Gracias por los que son amables y los que se atreven a elevar la voz en tu nombre, aquellos que dicen la verdad mientras cuentan un chiste y se burlan de la muerte.
Gracias por los cantantes, los trobadores y las bailarinas que crecen con la luna en su danza única e inimitable.
Gracias por el tiempo, que se estira, se detiene, se acaba, se eterniza, se revela, se hace de rogar, se infla por vergonzoso...
Gracias por los hombres que callan, que te dicen la verdad, que saben volar en tu cielo azul sin nisiquiera rozar tus alas.
Gracias por los pacientes, los corazones tiernos y los que se ríen contigo cuando estás asustada...dulcemente.
Gracias por los que comprenden, los que son imprevisibles y enseñan lo que nada ni nadie enseñó antes.
Gracias por las almas que se aman, por las almas que glorifican sus seres de luz, por las que confían y escuchan los truenos de la libertad, por las que luchan por lo que les pertenece.
Gracias por los que corren a caballo desnudos de todo sacrificio o toda renuncia.
Gracias por la libertad que siento cuando escribo, cuando amaso a las palabras que inventastes pensando en mí.
Gracias por tu presencia en mi vida...por toda tu presencia. Tu mágica y hermosa presencia, tu inacabada presencia.
Apareces cuando duermo, cuando sano mis alas, cuando me estoy vistiendo con ropajes celestiales, cuando me confieso con nuestro ángel de la guarda, cuando lloro desconsolada en la oscuridad, cuando me seco los pies, cuando peino mi cabello alborotado de mis grandes viajes del alma, cuando me pongo el disfraz de mujer fuerte y segura, cuando observo los dedos de mis manos y los siento agrietados de tanta historia vivida...estás donde nadie está.
Apareces cuando todo el mundo se ha ido, cuando la doncella de la gran casa se ha despedido, cuando caigo cansada en la cama, cuando me sonrío sola en el espejo...y yo siento agradecimiento por tenerte dentro de mí, dentro de mi mundo, dentro de mi universo personal e intransferible.
Siento gratitud porque jamás discutir se había vuelto tan estimulante, tan apasionante, tan mágico, tan excitante.
Siento gratitud porque irrumpieras en mi vida sin previo aviso, sin cita ni agenda. Por tener la cara tan dura de presentarte sin nombre ni DNI, por tener la cara tan...tan...tan...perfecta para mí.
Gracias por atender a mis fantasías, a mis llamados y a mis cartas secretas. Gracias por invitarme sutilmente a sanarme más de lo que lo hago...gracias por ser quién eres. Perfecto e indio. Perfecto y juguetón. Perfecto y fuerte. Perfecto y vulnerable. Perfecto y niño.
Perfecto y revoltoso. Perfecto y sabio. Perfecto y detallista. Perfecto y ...único.
Gracias por poder decir las gracias una vez más en este día, y sentirlo como tal.

2 comentarios:

  1. Por favor, que maravilla las expresiones volcadas en este artículo...mientras las aguas cabalgan. Me siento plenamente identificada y felicito a la autora por la claridad de los conceptos

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  2. Muchísimas gracias por las bonitas palabras. Me alegro de que te haya gustado...lo escribí realmente emocionada y muy guiada por mi corazón. Así sale la verdadera poesía del alma :). Salu2.

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