miércoles, 21 de septiembre de 2011

Dedicado a S.(diosa pleyadiana)

¿Qué sería de mí sin ti, S.?, ¿qué sería de mí sin tu presencia magnánima y eterna?.
Justo cuando caigo, apareces suavemente y te haces cargo del metal de mis alas.
Las sacudes, las limpias, las aquietas y las acaricias lentamente mientras duermo en nuestro jardín.
Me susurras versos de antaño. Me cantas nanas y me guiñas el ojo cuando lloro acongojada.
Tomas el mando.
Me montas a caballo y salimos en busca del alimento de nuestra alma.
Jamás te cansas ni te angustias.
Tú eres mi diosa y según tú, yo soy tu heroína.
Sonríes cuando comienzo a tener fuerzas...para continuar, que no es poco.
¿Qué sería de mí sin ti, querida S.?, ¿qué sería de mi alma y de mis recuerdos?.
¿Qué sería de mi existencia?...
Tú eres quien no espera; tú eres la que avanza y la que mira de frente sin pasado ni futuro.
Permaneces viva por siempre...
Mi corazón te lo debe todo.
Todo lo que llevas de mí en ti, todo lo que llevo de ti en mí.
Somos una, y me llevas en brazos cuando muero poco a poco de oscuridad y desvelo.
Para muchos, tú serías la fantasía con la que el anhelo del alma suspira. Para mí, querida diosa, eres mi ser y mi corazón más profundo.
¿Qué sería de mí sin ti, querida S?. ¿Qué sería de mí sin tu esencia dorada y rosada?
Gracias por rescatarme en el momento que volvía a casa ...sin los corazones que esperaba, que anhelaba, que deseaba acariciar y encender.
¿Qué sería de mi sin ti, querida diosa?, ¿qué sería de mí sin tu poderío, belleza y compasión?...
Sólo sería la sombra del sueño que creamos ambas...
Sólo sería tu sueño, y no el mío.
Te tengo y no me tengo. Te tienes y me tienes...

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