sábado, 24 de septiembre de 2011

Destino

Ayer estuve en un concierto de música clásica y mientras escuchaba una pieza hermosa de Dvorak...entré en un estado de meditación impresionante que me dejó reflexiva, emocionada y con un montón de lágrimas por las sensaciones que me causó dicha obra de arte.
Comencé a pensar en la libertad humana.
La libertad.
El mayor tesoro que un ser puede alcanzar.
He estado observando y reflexionando todas las técnicas de crecimiento, todas las ayudas externas que se ponen en nuestro camino para alcanzar eso que llamamos libertad.
Pero lo cierto, es que la música me decía que no éramos libres y que alcanzar la libertad debería ser un derecho inalienable directo del ser humano...pero no lo es.
Todo nos condiciona.
Todo nos está diciendo en todo momento a qué deberíamos dedicarnos, en qué somos buenos y en qué no lo somos...todo nos dice:eres bueno para esto pero para esto no tienes nisiquiera la intencionalidad ni la pasión del iniciado.
Todo nos dice que tenemos un destino...como si fuéramos robots que no pueden elegir por sí mismos ni crear por sí mismos. Y no me refiero a co-crear...quiero decir CREAR.
Esto es muy largo y ahora no tengo tiempo de explicarlo pero sólo diré una cosa:
Ponte como meta la libertad.
La libertad de ser quien quieres ser, de alcanzar lo que desees alcanzar y de hacer lo que quieras hacer.
Inténtalo.
Olvídate de todos los mensajes externos que te dicen que no puedes, o no debes o no quieres...manipulando así tu voluntad y tu ser.
Puedes incluso ser bueno en algo que creías que jamás lo serías.
Lo sé por mí misma.
Yo soy el experimento de lo imposible.
Haz lo que desees hacer y que nada ni nadie te diga qué te conviene más.
Tú eres la libertad de ser quien eres y quien quieres SER.

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