viernes, 7 de octubre de 2011

Sobre las decepciones

Todos vivimos momentos de decepción que nos hacen cerrarnos por dentro y mirar qué es lo que ha fallado en el camino...
Lo cierto es que muchas veces no somos conscientes de que no ha fallado nada.
Todo es como debe ser...aunque duela.
Por mucho que te duelan las decepciones acerca de las personas, de las situaciones o de la vida en general, tu expansión continúa.
Aunque no estés consciente del porqué una y otra vez se repiten las mismas situaciones, sí puedes ser muy consciente de que tú no te repites. Es decir, tú no eres la misma persona que ayer.
Jamás repites tu forma de sentir o de entregarte o de trabajar.
Cambias continuamente, y esa es tu naturaleza: la libertad de poder elegir en todo momento.
Cuando me acechan más de una decepción en el camino actual, más me doy cuenta de que puedo dejar de exigir que las cosas sean como yo las quiero. Y sólo puedo hacer una cosa: aceptarme a mí misma y comprenderme por encima de todo lo demás y de todos los demás.
Las decepciones duelen mucho, pero duele más abandonarte a ti misma porque los demás no son lo que tú esperabas que fueran.
Duele dejar de cuidarte y de respetarte por miedo a lo que piense y sienta el otro.
El otro siempre será responsable de sí mismo, al igual que tú de ti mismo.
Ante las decepciones, lo único que puedes hacer es cuidarte muchísimo y expresar todo tu dolor y tu malestar aunque al otro "no le venga bien".
No tienes porqué crearte dolores de cabeza continuos ni ataques de ansiedad, ni sentimientos de culpabilidad ni de resentimiento solo porque el otro no te aprecie ni te cuide ni te respete como tú consideras que necesitas ser cuidado, respetado y apreciado.
Debes cuidarte y respetarte de la forma que el otro no lo ha podido o querido hacer. Ese es tu trabajo contínuo.
Y debes permitir que la vida, las personas, las situaciones y el tiempo te cuiden y te respeten y te aprecien como tú comienzas a hacerlo ahora.
Las personas que sólo exigen de otros y sólo esperan recibir...viven bajo el yugo del ego, y el ego siempre va a reportarles su satisfacción inmediata pero jamás podrán acceder a una verdadera y responsable felicidad.
No aceptes de ninguna de las maneras, proyecciones letales que te invaliden y te hagan sentir una mierda. Las proyecciones sólo son verdad cuando las aceptas.
Deja que los que no han sabido apreciar ni respetar tu presencia en sus vidas...comiencen a acostumbrarse a tu ausencia.

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