viernes, 7 de junio de 2013

Nunca es tarde para dar las gracias cuando estás hundido

Gracias por los buenos resultados médicos de mi madre. Han sido toda una sorpresa y una bendición. Gracias.
Gracias por la siesta que me he pegado porque me ha quitado todo el dolor de espalda que tenía.
Gracias por los pequeños y grandes regalos que me han otorgado mi hermana Amparo y Dori.
Gracias por todos los ánimos recibidos esta mediodia; han sido sanadores.
Gracias por las personas que siguen adelante haciéndote reir aunque estén con tremendos obstáculos.
Gracias por los buenos amigos que nunca se alejan.
Gracias por la buena noticia que me dió mi mejor amiga.
Gracias por el fresquito rico que hace en Valencia, aunque sea "artificial".
Gracias por las bonitas canciones que he descubierto estas últimas semanas.
Gracias por ser lo suficientemente fuerte como para seguir adelante cuando no puedo casi ni respirar.
Gracias por ser quién soy.
Gracias por los que hacen reir.
Gracias por los que celebran las "malas noticias" y se van de parranda con sus amigos.
Gracias por la gente cojonuda.
Gracias por toda la generosidad que recibo todos los días.
Gracias por las nuevas sandalias regaladas por mi madre. Son preciosas!!!.
Gracias por los nuevos ánimos que tiene mi mami.
Gracias por el cachondeo que tiene mi hermano Enrique siempre. Te meas con él. Cuando las suelta, las suelta.
Gracias por la fuerza descomunal que tienen mis sobrinos Ignacio e Irene. Son dos huracanes solares que pueden con todo y todos.
Gracias por todos los regalos que me hace Ignacio, sin parar. Tía, toma un regalo. Tía, mira esto lo he hecho para ti. Tía, tienes una carta en la puerta. Este poema es para ti. Tía, no mires que te estoy haciendo un dibujo espectacular.
Gracias por la risa de Irene. No hay nada más poderoso que eso.
Gracias por todos los mimos que me da la renacuaja...con gemidos y todo. HUMMM, hummmm, tíaaaaa, hummmm. Me da unos abrazos que ni AMMA.
Gracias por las aventuras que tenemos cada vez que vamos al parque. Es nuestro lugar de poder. Allí podemos hacer lo que nos dé la gana. Hasta mancharnos de barro hasta decir basta.
Gracias por vivir en una ciudad tan luminosa y tan especial como Valencia.
Gracias por mis amigos "els pardalets" y por comprender cada uno de sus sonidos. Sé cuando quieren comer, cuando necesitan agua, cuando me dan las gracias, cuando están contentos, cuando pronostican la lluvia...
Gracias por este momento...

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