viernes, 8 de enero de 2016

El mismo metro cuadrado(sobre la esclavitud imperante...DESTRUÍDA)

Cuando uno despierta de verdad, se da cuenta de que el tal dios no estuvo en la "cuneta" la noche pasada.
Cuando la conexión con tu SER es tan directa, ves y sientes que te has perdido en una realidad que podría trastocar tus planes de aquí a millones de años, así como conocemos el tiempo.
Que la LIBERTAD no es algo que recuerdes en esta trampa terrenal. No puedes. 
Nadie puede expandirse ni crecer si vive en una cárcel planetaria y con celda autosostenible por sí mismo.
Nadie puede ser uno mismo...si las alas están pegadas a una pared peligrosa que encoge el vuelo, tu vuelo.
Cuando SABES que la enfermedad forma parte del contrato de esclavitud y no de autocreación...sabes que tienes que hacer algo gordo, algo fuera de lo común. Algo tan tremendamente fuerte para los ojos visibles de esta realidad...que la destruya sin piedad ante los gritos de los inocentes más esclavos.
Cuando llevas un poco de tiempo en una nueva ciudad o un "nuevo lugar" de Tierra, te das cuenta que comienza la misma desazón, la misma inquietud interna que te dice que "algo" no funciona. Algo no huele bien.
Algo está rancio...como las celdas de cemento en las que vivimos o nos han hecho vivir.
El mundo se nos está quedando pequeño. El planeta "laboratorio" ya está tornándose abrupto y ruín. Alguienes queremos abrir la ventana de la buhardilla porque no podemos aguantar más tiempo esta asfixia general...los cabrones lo han llamado asma, y la aluden a nuestras creencias inconscientes de ser asfixiados por nuestros familiares o seres queridos. Ningún ser querido asfixia!. 
Lo que asfixia es esta esclavitud ya maloliente, lo que realmente ahoga es estar cautivos en un planeta que por origen era nuestro...y nos lo robaron!!!.
No importa hacia dónde nos movamos!!!, seguimos estando en el MISMO METRO CUADRADO!!!.
Cuando somos capaces de ver la cuadratura esclava en la que nos hemos movido, podemos ser capaces de romperla, de romper nuestras cadenas. De volver a ser dueños de lo GRANDE EN NOS.
Somos pequeños. Es por eso que quizás nos ataron en corto, en muy corto, tan corto que sigo asfixiándome...pero hay algo que siento dentro que no pueden robar ni manipular ni tocar siquiera. Es nuestra LUZ. 
Somos pequeños puntos luminosos en este basto y desconocido, y quizás, peligroso Universo... pero podemos y debemos volver a ser quiénes fuimos un día. No sé qué día fue ese, no sé si se mantuvo en el secreto del pasado o del futuro...o tal vez de este presente que me descoloca, pero sé que hay un día que yo perdí un recuerdo que no era tal, sino una existencia, una presencia solemne que ni esta absurda y pesada realidad ha podido deshacerse de ella.
Sé que podría viajar donde quisiera y amar todo lo que quisiera, pero esta realidad no lo permite, y no desconozco el porqué. Lo conozco...y por eso me enfrento a él, en el mismo metro cuadrado y con destellos que acabarán con él porque sí.

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