lunes, 7 de septiembre de 2009

La mejor porción de tarta

Cuando era muy niña y observaba al mundo adulto me decía a mí misma:"Nunca seré como ellos. Nunca creceré y no dejaré que me crezcan los pechos. Quiero ser niña para siempre."(para quién se lo pregunte, no había visto Peter Pan...adoraba jugar y permanecer todo el día en la calle. Era mi segundo hogar.)
Lo que no he dicho es que mientras me hacía esa "promesa mágica" lo hacía llorando y emocionada. Tendría unos 7 u 8 años, nada más.
Es curioso, pero el concepto que tienen los niños sobre crecer y madurar equivale a muerte. En mi caso, crecer era morir y dejar de recordar. Significaba una muerte asegurada. Lo que para ellos suponían responsabilidades de adulto, para mí eran traiciones a sus almas.
¿Cómo podían dejar de reir si ese era el estado natural de todos los humanos???(al menos, ese era mi estado y el de los niños que conocía).
¿Cómo podían permanecer serios y enfurruñados durante horas?, ¿no se cansaban sus corazones?...
La única y gran responsabilidad que tenía de pequeña era sentirme bien y ser feliz, por ello me pasaba el día jugando y hacía todo lo posible para que los demás jugaran. Me encantaba que todo el mundo participara, formaba parte de mi diversión.
Fueron buenos momentos, grandes momentos. Adoraba ser niña, por eso los adoro...adoro a los niños. Su mundo dura unos pocos años y ...si es un alma fuerte y se rodea de seres que lo respetan y aman, su felicidad y niñez permanecerán con él o ella durante el resto de su vida.
Eso que llaman fantasía no es un espejismo en el desierto de esta realidad, es una realidad interdimensional que va con todos nosotros. Sólo hay que tener mucho coraje y muchas ganas de diversión para poder darle vida con un simple chasquido de dedos.
Todos queremos la mejor porción de tarta...
P.d: Por otro lado... ser adulto tiene un montón de ventajas y cosas muy agradables ;)...

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