martes, 12 de enero de 2010

La rabieta te sienta mejor


¿Cuántas veces te has sentido "fuera de órbita" por realizar acciones "anormales" o fuera de lo común dentro del mundo civilizado y sus reglas?.
Seguro que alguna vez(por no decir muchas) te has sentido avergonzado o te has arrepentido de haber causado una conmoción general en las personas que te rodeaban, o te has angustiado por "haber hecho el ridículo".
La vergüenza, el arrepentimiento, la angustia por el qué dirán y el "hacer el ridículo" provienen de la sociedad del auto-control.
De hecho, el auto-control es la enfermedad por antonomasia; es insalubridad mental.
El auto-control proviene de una mente analítica desorbitada, de una mente que no comprende la sabiduría fluída del mundo emocional.
La NO-expresión de las emociones es el principal generador de enfermedades. Y la sanación no pasa por limpiar sólo tus pensamientos sino por limpiar todas tus emociones,sobre todo.
Los niños pequeños son MAESTROS en la expresión completa de las emociones.
Tienen una conexión extraordinaria y PURA con el mundo emocional. Son inocentes y tienen su propia guía interna para derrochar tanta libertad emocional. Pero llega el adulto medio y lo reprime con su inconsciente dormidera. Hermoso, ¿no?.
Es que ya sabes...el niño está con "rabieta".
Supongo que el que o la que inventó lo de la "rabieta infantil" tenía un auto-control EJEMPLAR.
Osea, tenía tanta rabia y soberbia encima que no podía soportar que un niño le diera lecciones sanas de expresión emocional y se vengó de una forma estúpida intentando ridiculizar(todos estos verbos entran en el mundo del auto-control) y rebajar a los niños y su maestría catalogando su poder personal y su libre albedrío, como rabietas infantiles. Tipicus adultus humanus.
Si quieres ver el ego inflado de un adulto medio, ponle un niño pequeño espontáneo delante y se retorcerá como la niña del exorcista.
Ese es el primer síntoma de un gran ego amenazado.
Cuando estamos en contacto con nuestras emociones, nuestro cuerpo se expande, se siente libre y seguro.
En un ambiente sano y equilibrado, la expresión de nuestras emociones se convierte en algo natural y fluído.
Incluso ver a un niño completamente enfadado puede tornarse inspirador y hasta si me apuras, divertido.
Esa conexión tan especial con sus emociones se vuelve un acto íntimo, creativo y espiritual.
Cabrearse, enfadarse, "elevar el tono" es avivar el fuego o la llama interna.
Es reconocer y reafirmar nuestra esencia lumínica para dirigirla al lugar donde queremos ir-estar o donde queremos expandirnos y BRILLAR como deseamos.
Una "rabieta" nos conduce a una posición de poder personal, a una posición de responsabilidad, a una posición de hacer algún tipo de elección y llevar a cabo esa elección.
La toma de elecciones-decisiones nos libera y nos libra de todo tipo de estrés. Y nuestro cuerpo nos lo agradece, al igual que nuestras verdaderas emociones.
Exprésate de todas las formas posibles y por haber, siempre intentándolo de formas creativas y dejando constancia al mundo que te rodea de cómo te sientes de una forma honesta y clara.
Pero recuerda, trátate a ti mismo con mucho amor y confianza y crea vínculos de protección y de seguridad para ti y las personas que estén a tu lado.
Lo agradecerás y te lo agradecerán.

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