lunes, 1 de julio de 2013

La leyenda del cazador

¿Alguien sabe cómo el hombre comenzó a cazar?, ¿porqué?, ¿para QUIÉN?.
No, nos vayais a Atapuerca ni al primo del puerco, ni a los "neanderthales". Si la Historia humana es una mentira gracias a tu despertar, te darás cuenta de que todo ha sido como una pequeña broma hacia Gaia, incluído el hombre( y la mujer).
No existió ni la ERA de los dinosaurios, fíjate qué bien!... eso de acoger tremendas bolas históricas e histéricas, cómo nos mola!(que producen miedo y cavernacolismo, por aquello de permanecer en las cuevas de lo inconsciente).
No, no, no existieron los dinosaurios, al menos no en Gaia.
Pero, ¿de qué me estás hablando, Elena?, ¿y qué pasa con los antropólogos que han descubierto yacimientos y huesos de otros "tiempos"?.
JÁ!.
Mirad lo fácil que es cambiar un hueso, ponedlo en cualquier rincón del jardín de tu casa, y comprobarás cómo tu perro, inteligente SER, encuentra con total facilidad dicho hueso o huesos.
Que alguien venga de otro planeta con SUS huesos no quiere decir que tú tengas que tragarte SU historia. 
¿No hay nadie en este nuestro planeta preguntándose del porqué se sigue alimentando la ERA prehistórica, la ERA del dinosaurio?, ¿porqué los niños(especialmente ellos) tienen que crecer con sus pequeños diplodocus, tiranosaurus, etc?, ¿porqué se les incita a la caza muy sutilmente?.
El hombre no es ni carnívoro ni su centro neurológico tiene el instinto de caza por excelencia. Su pequeña parte cerebral reptiliana le ha concedido talentos tales como un sentido del olor más desarrollado de lo que él cree, un sentido del peligro físico casi hasta abrumador, pero no del instinto de la caza ni de la muerte a otros seres. Eso pertenece exclusivamente al cerebro reptiliano, o al menos, eso es lo que nos han hecho creer numerosos reptiles en la Historia humana. Esta es otra Historia. 
Centrémonos en las mentiras fisiológicas del ser humano hombre.
El aparato digestivo del ser humano es el de un HERVÍBORO, por lo tanto, la mentira de la alimentación carnívora e incluso de la caza, ha de ser una trola enorme que ha venido de algún lugar o de algún interés universal oculto.
Si el aparato digestivo del ser humano es hervíboro, ¿quién nos condicionó en la caza, en la muerte a otros seres vivos de sangre caliente o nos impulsó a creer que éramos depredadores?.
Evidentemente, fue nuestra raza hermana: la reptiliana.
Esos condicionamientos tan arraigados en la mente colectiva MASCULINA han ido destrozando cada uno de los instintos más primarios del ser humano que superaban en 20 o 30 a los dones o talentos heredados adenaicos por parte de la raza reptiliana.
Al hombre, al ser humano hombre, se le ha hecho creer un millón de mierdas zafias para poder CONTROLARLO mejor. ¿Porqué?.
Porque sencillamente, DABA MIEDO.
Si uno tiene dos talentos, y su hermano, creado y surgido de la fusión de más de 12 razas intraestelares, nace sumando todos ésos dos talentos multiplicados por 12...¿qué nos da?. 
Hasta ahí llegamos todos, ¿no?. Suma y multiplica valores/talentos.
Dicha suma es una bomba universal. Una ecuación que hace que el resto de talentos se quede en "nada"...o al menos, eso es lo que cree una mente limitada.
El ser humano no es un cazador. 
Y mucho menos, el hombre. Gracias a ésa fusión mágica de 12 razas intraestelares, el ser humano hombre convirtió el talento del depredador en el protector. Ya que la maravillosa fusión del instinto de supervivencia más la fusión del conocimiento por los nuevos seres que se desarrollaban en nuevos planetas y nuevos climas medioambientales, nació el instinto innegable y hermoso del protector. El que protege al débil, al que se desarrolla, al que crece, al que está conociéndose a sí mismo, al que da vida, a la que da la vida.
El hombre es un protector nato. Un ser que desea el bienestar de aquel a quien vela, ama o conoce.
Su instinto de protección es mucho más elevado de lo que el hombre común cree o considera creer.
Los grandes líderes hombres humanos han sabido desarrollar y mostrar el instinto de protección de los seres más débiles o vulnerables; no han sido depredadores ni cazadores de ningún tipo.
Al hombre común se le ha ninguneado con la idea de que su depredación debe arrasar con todo y con todos; porque su nivel de supervivencia es mínimo, y esto se le ha llevado al terreno del SEXO otorgándole una inseguridad tal que no logra satisfacer su miedo más profundo: el rechazo de la manada reptil. Osea, el rechazo de la manada de los jefes que lo han vapuleado y manipulado durante eones de tiempo.
La leyenda del cazador o del depredador sexual o del hombre insatisfecho por los 4 costados: mental, emocional, físico y espiritual, es sólo eso, una leyenda que viene de los ancestros castrados como lo son los reptiles.
El hombre cazador sólo busca la aceptación colectiva de la manada reptil que es la que realmente controla y conoce todos y cada uno de los talentos superados del ser humano hombre. Ese destetamiento se debe producir con autoconocimiento, despertar y VALOR. 
Si el ser humano hombre no desarrolla el coraje necesario para liberarse de las opiniones o ideas de la manada, seguirá siendo un pelele emocional/espiritual dominado por sus propios miedos y los intereses de aquellos que no desean ver ni sentir al ser humano LIBRE.
Seguirá siendo el infiel insatisfecho que desea follarse a todo lo que se menea(porque luego recibirá la palmadita en la espalda del colectivo INSATISFECHO), y de ahí que la homosexualidad se haya acrecentado en nuestra sociedad actual(las heridas emocionales con las féminas son implacables). El cazador condicionado necesita de todo el apoyo emocional e incluso físico de aquellos que lo dominan.
Cuando un hombre no ceja en el empeño de tener sexo con todas las mujeres que se le crucen por su camino está huyendo de algo: de su terrible insatisfacción emocional y espiritual. Y ésa insatisfacción se intenta disfrazar paliándola con mucho contacto físico e intentando disminuir ésa inseguridad vital que no hace que se encuentre a sí mismo. 
Cuanto más sexo, más cazador y más depredador, más APOYADO por la manada reptil y menos subyugado por su inconsciencia...o eso es lo que él cree. Es al revés. 
Cuanto más subyugado estés a las opiniones de la manada masculina, más esclavo serás de sus decisiones o elecciones colectivas. Y si algo no es bueno para ti, pero la manada decide que eso es bueno para todos, tú no abandonarás a esta simplemente por MIEDO.
Miedo a ser tú. 
Miedo a dejar de ser quién no eres.
Miedo al ostracismo social que mantienen los hombres singulares e independientes.
Miedo al enfrentamiento directo con toda una cadena de ancestros sometidos a la infelicidad y esclavitud emocional.
Miedo a ser castrado como hombre, o al menos, como el hombre que ellos creen que son los seres humanos.
Miedo a destruir literalmente, todo un ADN que ha mortificado a generaciones y generaciones enteras de hombres infelices.
El hombre no es un cazador, y nunca lo ha sido.
El hombre fue condicionado para ser lo que NO ERA. Un invasor de la sexualidad femenina, un ignorante de su propia felicidad sexual, un manipulado eterno.
Un hombre real conoce las inquietudes de su alma, de cómo le habla esta, de cómo le guía, de cómo le lleva hacia conocimientos profundos de su SER.
Un hombre real no necesita ir destrozando jardines femeninos sólo para masturbarse en ella.
Un hombre real quiere conexión profunda con la mujer que ama, y eso incluye un conocimiento nuevo de la sexualidad femenina.
Un hombre real toca sin tocar.
Un hombre real acaricia sin acariciar.
Un hombre real ve sin mirar.
Un hombre real abraza sin abrazar.
Un hombre real puede llevar al orgasmo a una mujer sin nisiquiera hablar con ella. 
Un hombre real ama sin ser amado ni correspondido.
Un hombre real está lleno de coraje y lleva su coraje a todos los campos y áreas de su vida.
Un hombre real ACTÚA, siempre actúa. No es amigo de las palabras, sino de las acciones.
Un hombre real ahoga su vanidad en risas y eleva su corazón hacia el respeto por sí mismo y por la mujer que ama.
Un hombre real no huye, se enfrenta a lo que teme y a lo que ama.
La leyenda del cazador es sólo eso, una leyenda. Y como leyenda, tú debes creerla o NO.


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